El coqueluche o tos ferina es una enfermedad respiratoria altamente transmisible causada por Bordetella pertussis que afecta particularmente a lactantes menores de 6 meses. 

Argentina experimentó el año pasado un aumento significativo de casos confirmados, llegó a 627 durante el 2025, según informó la Sociedad Argentina de Infectología. Un aumento de casos de coqueluche comenzó a registrarse en la semana  epidemiológica 27 de 2025 y se mantuvo durante las semanas posteriores. 

Según un informe del Boletín Epidemiológico Nacional al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, en lo que va del 2026, se notificaron 274 casos en el país. Los casos se concentran principalmente en PBA (145), CABA (33), Córdoba (38), Santa Fe (14) y Tierra del Fuego (10).
Asimismo, añaden que provincias como Jujuy, San Luis, Río Negro, Neuquén y La Pampa muestran un mejor desempeño relativo en el inicio del esquema y algunos refuerzos.


Según un informe del ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires:


Transmision: Se transmite por contacto directo con las secreciones de las mucosas de las vías respiratorias de las personas infectadas. La infección suele ser introducida en el núcleo familar por alguno de los hijos mayores, y a veces por alguno de los padres. 


Reservorio: El hombre es el único reservorio.


Periodo de incubación: Por lo común es de 1 a 3 semanas, más frecuentemente de 7 a 10 días.


Periodo de transmisión: El momento de máxima transmisibilidad se produce durante el período catarral, antes del inicio de los 
paroxismos. Sin tratamiento específico, el período de transmisibilidad puede extenderse hasta tres semanas después de comenzar los paroxismos típicos de la enfermedad. En aquellos pacientes con tratamiento adecuado de antibióticos específicos la transmisibilidad puede durar hasta 5 días después de comenzado el tratamiento. 

Características clínicas: 

Fase catarral: duración de 7 a 14 días, de comienzo insidioso, transcurre como una infección moderada de vías respiratorias altas, con fiebre escasa o ausente, rinitis, estornudos y tos de predominio nocturno. En neonatos los síntomas iniciales incluyen dificultades para la alimentación, taquipnea y tos. 

Fase paroxística: se caracteriza por accesos repetidos y violentos de tos, los cuales suelen durar entre 1 a 6 semanas; cada serie de ellos (3 a 5) comprende una serie de golpes de tos seguidos de una inspiración súbita con un sonido agudo, estridor inspiratorio. Los paroxismos con frecuencia culminan con la expulsión de mucosidades claras y adherentes, a menudo seguidas de vómito. En los adolescentes y adultos la tos seca intratable de larga duración es el síntoma principal. 

Fase de convalecencia: caracterizada por la disminución gradual y progresiva de los accesos de tos; presentándose tan solo durante el sueño, o cuando hay una gran excitación física, y desaparecen los ruidos inspiratorios. Esta remisión de los accesos dura entre 2 a 3 semanas. 

Complicaciones:
 
La complicación más importante y la causa más común de defunción son la neumonía y bronconeumonía. En ocasiones también se observa encefalopatía mortal, probablemente de origen hipóxico. Otra complicación importante es la desnutrición, en aquellos niños que por la severidad de los accesos no pueden alimentarse adecuadamente, lo cual es agravado por los vómitos que acompañan al final de los accesos.  

Tratamiento: Los agentes antimicrobianos administrados en la etapa catarral pueden mejorar la enfermedad. En la fase 
paroxística no tendrían efecto discernible sobre la evolución de la enfermedad; sin embargo, están indicados para limitar la diseminación del agente. 

Prevención: Vacunación según calendario nacional, a los 2, 4 y 6 meses, 1° refuerzo a los 18 meses (quíntuple), 2° refuerzo al ingreso escolar (triple bacteriana celular), 1 dosis a los 11 años (triple bacteriana acelular). En personas gestantes 1 dosis de triple bacteriana acelular en cada embarazo, después de la semana 20 de gestación. Personal de salud que asista menores de 12 meses debe recibir una dosis de triple bacteriana acelular y revacunar cada 5 años Profilaxis antibiótica: Se recomienda administrar antibióticos específicos a los contactos del núcleo familiar y otros contactos cercanos, sea cual fuere su estado de inmunización.