Cada 16 de junio se recuerda el paso a la inmortalidad del general Manuel Eduardo Arias, uno de los protagonistas menos conocidos pero fundamentales de la lucha por la Independencia argentina. Su actuación durante las guerras de emancipación fue determinante para frenar el avance realista en el norte y garantizar la continuidad de la campaña libertadora encabezada por José de San Martín.

Así lo explicó el docente, responsable de la Escuela de Minas sede Susques e investigador Víctor Arias, autor del libro Manuel Eduardo Arias. Vidas Paralelas. Tomo I, que destacó la importancia de recuperar la figura de este caudillo gaucho jujeño y reflexionar sobre su legado.

"Es importante recordarlo porque tenemos un compromiso con la memoria histórica, con esos hombres y mujeres que hicieron un sacrificio por la patria", señaló.

Según contó, comprender el rol de Manuel Eduardo Arias resulta fundamental para entender el proceso independentista argentino, ya que durante mucho tiempo, la historiografía nacional asoció la Guerra Gaucha exclusivamente con la defensa del territorio liderada por Martín Miguel de Güemes.

"Hablar de Guerra Gaucha era sinónimo del rol defensivo de los gauchos liderados por Güemes para contener el avance realista. Como que hasta ahí llegaba el abordaje histórico del papel de los gauchos, mientras que por otro lado estaba la campaña de San Martín", indicó.

Sin embargo, a partir de las investigaciones que llevó adelante guiado por la pregunta ¿porqué Manuel Eduardo Arias había quedado relegado en los relatos históricos tradicionales?, pudo, junto a su equipo, comprender la verdadera importancia del rol del caudillo. "Llegamos a la conclusión de que el rol de Arias fue muy protagónico e importante", afirmó.

"En 1816, en Nochebuena, la vanguardia realista ocupó Humahuaca con la intención de convertirla en un centro de abastecimiento para una futura invasión sobre Salta. Arias se desempeñaba como comandante de armas en Orán, en la parte oriental de Humahuaca".

Allí, contaba con una red de espionaje integrada por mujeres e indígenas que le proporcionaban información sobre los movimientos del ejército español. Gracias a esos informes, tomó conocimiento de la ocupación de Humahuaca y solicitó autorización a Güemes para atacar la fortificación instalada por los realistas. Con el visto bueno del líder salteño, reunió a unos 150 gauchos y avanzó sigilosamente bajo la llovizna hasta llegar a la localidad quebradeña durante la madrugada del 1 de marzo de 1817 en lo que se conoce como la Gloriosa Batalla de Humahuaca.

Durante esa batalla logró derrotar al experimentado ejército realista del coronel Guillermo Marquiegui que "vino con 7000 soldados profesionales con el objetivo de volver a plantar el estandarte español".

"No contaban con que aquí estaban los gauchos del lado jujeño y salteño defendiendo su suelo.  Los realistas llegaron y saquearon pero fueron atacados de manera sucesiva por los gauchos de Arias que recuperaron la ciudad". 

"Esa batalla termina condenando a la gran invasión porque deja a los realistas sin insumos y los obliga a retroceder", y los intentos posteriores de las fuerzas españolas por recuperar los recursos perdidos fracasaron frente a la resistencia de los gauchos comandados por Arias.

"Así logra proteger la retaguardia de San Martín para que continúe con la campaña de los Andes", sostuvo.