Este 29 de mayo el Museo de Ciencias Naturales “Dr. Saturnino Iglesias” del Instituto de Geología y Minería de la UNJu celebra 80 años resguardando parte de la historia geológica y paleontológica de la provincia.
El MuSI fue fundado en 1946 junto al Instituto de Geología y Minería del que forma parte, es el museo científico más antiguo de Jujuy y, desde sus inicios, reúne colecciones vinculadas al estudio de las ciencias de la Tierra, conformadas gracias al trabajo de investigadores que llegaron desde distintos países para estudiar el territorio jujeño y del aporte de los científicos locales.
Las primeras colecciones surgen con la llegada de investigadores europeos en los años '40 y '50, que gestionaron el arribo a Jujuy de una colección de maquetas y calcos de dinosaurios europeos y de mamíferos cenozoicos de la zona pampeana, de los cuales actualmente se conserva una en exhibición.
La institución nació originalmente como Museo de Geología, Mineralogía y Paleontología y acompañó el desarrollo de las investigaciones científicas en la provincia. En 1977 pasó a depender de la Universidad Nacional de Jujuy mediante un convenio con la Universidad Nacional de Tucumán y, en 2017, adoptó el nombre de “Dr. Saturnino Iglesias” en homenaje al primer encargado de la colección de paleontología.
Actualmente, el espacio cuenta con paneles didácticos, recursos accesibles como audioguías con sonido inmersivo y materiales en Braille, además de muestras temporales y permanentes que permiten acercar al público procesos geológicos, fósiles y especies que habitaron la región hace millones de años.

Entre las piezas más importantes del museo se encuentra el Jujuyaspis Keideli Kobayashi, un pequeño artrópodo marino extinguido que vivió hace más de 490 millones de años. Aunque uno de los registros más conocidos proviene de Purmamarca, restos de esta especie y de otros organismos marinos del mismo período fueron hallados en distintas localidades jujeñas como Tilcara, Humahuaca, Reyes, Palpalá, La Mendieta y El Carmen revelando la gran riqueza paleontológica de la provincia.
La especie fue descrita en 1936 por el paleontólogo japonés Teiichi Kobayashi a partir de materiales recolectados en nuestra provincia por el geólogo alemán Johannes Keidel. De allí el nombre del fósil.

Según explicaron las responsables del MuSI, mucho antes de los paisajes montañosos que hoy caracterizan a la provincia, gran parte de Jujuy estuvo cubierta por mares poco profundos ricos en biodiversidad. En esos ambientes marinos prosperaron numerosos invertebrados, entre ellos los trilobites, un grupo de artrópodos que dominó los océanos durante millones de años.

Las condiciones geológicas de aquel período permitieron que muchos organismos quedaran preservados en sedimento marino conocido como lutita negra, dando origen a uno de los registros paleontológicos más importantes del norte argentino.
Además de fósiles corporales de especies como Jujuyaspis Keideli Kobayashi, en la región también se encontraron huellas fosilizadas y rastros de desplazamiento sobre antiguos fondos marinos, evidencias que permiten reconstruir cómo era la vida en esos océanos primitivos y cómo se movían los organismos que los habitaban hace casi 500 millones de años.
El Jujuyaspis Keideli Kobayashi era un pequeño artrópodo marino perteneciente al grupo de los trilobites, animales hoy extintos que habitaron los mares durante gran parte de la era Paleozoica. Su cuerpo estaba protegido por un exoesqueleto segmentado y poseía un sistema visual altamente desarrollado para la época.
Investigaciones realizadas por Guillermo F. Aceñolaza, Franco Tortello e Isabel Rábano describieron que la especie tenía ojos compuestos por cientos de lentes organizadas en estructuras hexagonales, una característica que sugiere un amplio campo visual y posibles hábitos de vida en aguas abiertas.
El hallazgo de Jujuyaspis Keideli Kobayashi posee además un importante valor científico internacional. Los especialistas lo consideran un “fósil guía”, es decir, una especie que permite identificar y fechar con precisión determinadas capas de roca. Gracias a este tipo de fósiles, los investigadores pueden reconstruir períodos de la historia de la Tierra y relacionar formaciones geológicas de distintas partes del mundo.
Por su relevancia científica y patrimonial, este artrópodo fue elegido como símbolo gráfico del Museo de Ciencias Naturales “Dr. Saturnino Iglesias”, representando no solo la biodiversidad marina del pasado geológico de Jujuy, sino también décadas de investigación, conservación y divulgación científica desarrolladas desde la universidad pública.
El Museo, ubicado en Av. Bolivia N° 1661 volverá a abrir sus puertas, luego de un periodo de refacción, en el mes de junio, en el horario de 9 a 13 horas.

