El cóndor andino es el ave más grande del mundo, puede superar los 3 metros de longitud desde una punta del ala hasta la otra. Su plumaje es mayoritariamente negro, con plumas blancas en las alas y un distintivo collar blanco alrededor del cuello. Esta ave carroñera se alimenta principalmente de animales muertos y puede pasar semanas sin comer, pero cuando encuentra alimento, puede consumir hasta cinco kilos de carne en una sola sesión.

Habita en las regiones montañosas de la cordillera de los Andes, desde Venezuela hasta el sur de Argentina y Chile, y está clasificada como vulnerable debido a la pérdida de hábitat, la caza furtiva y el envenenamiento por ingestión de carroña contaminada.

La becaria posdoctoral del CONICET en el Instituto de Ecorregiones Andinas de la Universidad Nacional de Jujuy (CONICET- UNJu), Dra. Rayen Estrada, es una investigadora que trabaja en el censo y la protección del Cóndor Andino, ya que esta especie cumple un rol muy importante en el ecosistema de montaña y valle jujeños.

"El cóndor andino es un ave majestuosa que tiene la particularidad de ser el ave voladora mas grande del mundo, mide 3 metros de punta a punta de las alas. Se alimenta de animales muertos, vuela muchísimo buscando carroña y de esa manera cumple un rol ecositémico muy importante, ya que junto con otros carroñeros, eliminan posibles focos de infección", explicó a UnjuRadio.

"El cóndor tiene un rol ecológico muy importante que tiene que ver con lo que come. Se alimenta de carroña y junto a otros carroñeros limpia y elimina los restos de cadáveres del campo, evitando posibles focos de contaminación", señaló.

La investigadora contó que su tarea hoy está focalizada en la realización de censos poblacionales de esta ave, ya que "aunque sabemos que es una especia amenazada, no conocemos el tamaño exacto de las poblaciones". Para ello, "vamos a distintos lugares con presencia de cóndores, en las yungas, en la puna, en la quebrada y en los valles de Jujuy con binoculares y, si tenemos la posibilidad con telescopios, que nos permiten ver a largas distancias, para poder censar. Los cóndores vuelan mucho y para poder evitar el sobreconteo se hace al mismo tiempo en diferentes lugares", detalló.

La especialista explicó que estos relevamientos forman parte de un trabajo más amplio impulsado por el Programa de Conservación del Cóndor Andino, que articula acciones en las 14 provincias argentinas donde la especie está presente.

"Se trabaja en rescate, rehabilitación y, cuando es posible, en la liberación de ejemplares para devolverlos a su ambiente natural. También se desarrollan programas de educación ambiental y censos poblacionales para monitorear cómo se encuentran las distintas poblaciones", indicó.

Según explicó, obtener datos precisos representa un gran desafío porque "es muy difícil hacer conteos ya que es un ave que vuela muchísimo y recorre grandes distancias. Sin embargo, estamos obteniendo números que nos permiten construir una línea de base para saber cuántos cóndores hay y detectar posibles reducciones poblacionales", sostuvo.

Una de las principales problemáticas que afectan a las poblaciones de cóndores andinos, y no solo en nuestra provincia, es el envenenamiento. 

"Lamentablemente, sus amenazas de conservación tienen que ver con carroñas que a veces fueron cazadas y tienen un perdigón de plomo que les contamina la sangre y les provoca intoxicaciones graves", explicó Estrada.

Sin embargo, la situación más preocupante ocurre cuando se colocan cebos tóxicos destinados a eliminar otros animales considerados problemáticos para la actividad ganadera.

"A veces las carroñas son contaminadas intencionalmente con veneno para eliminar pumas, zorros o perros. Pero esas prácticas también perjudican muchísimo al cóndor", advirtió.

El problema se agrava porque estas aves suelen alimentarse en grupo. "Los cóndores comen juntos, por lo que una sola carroña contaminada puede afectar a muchos individuos al mismo tiempo. El veneno puede matar numerosos cóndores de una sola vez", señaló.

Como ejemplo, recordó un episodio ocurrido en la localidad de Rinconada cuando "una vicuña envenenada provocó la muerte de 19 cóndores", afirmó. La investigadora indicó además que estas prácticas ya provocaron la muerte de más de 150 cóndores en distintos puntos del país.

Aunque el envenenamiento es en general accidental, es una señal de la importancia para trabajar en conjunto con productores y ganaderos para encontrar soluciones diferentes a los problemas con animales salvajes de modo de no dañarlos y, al mismo tiempo, proteger la producción, ya que estas muertes producen una incidencia muy grave en las poblaciones de cóndores que "se reproducen lentamente, llegan a la madurez después de muchos años y por eso la pérdida de un solo individuo es importantísima".

"Los cóndores tienen una tasa reproductiva muy baja. Ponen un solo huevo cada dos o tres años y tienen períodos muy largos de incubación y crianza", explicó.

"El cóndor es un ave monógama. Cuando elige una pareja y cría a sus pichones permanecen juntos durante gran parte de su vida. La incubación demora alrededor de dos meses y la crianza puede extenderse durante más de un año antes de que el juvenil se independice. Tanto el macho como la hembra participan activamente en el cuidado de la cría", contó.

Además de su relevancia ecológica, "el rol cultural del cóndor es también muy importante en la cosmovisión andina y de otros pueblos originarios. Es un ave sagrada, considerada un nexo entre los dioses y esta tierra, una mensajera y además una especie emblemática", expresó.

En reconocimiento a su importancia biológica y cultural, el Cóndor Andino fue declarado Monumento Natural Provincial mediante una ley aprobada por la Legislatura de Jujuy en 2022.