En la sede del IPAF NOA del INTA en Posta de Hornillos se presentó oficialmente el proyecto PIET-R "Innovación agroindustrial en el NOA. Soluciones tecnológicas para el aprovechamiento integral de recursos agroindustriales del NOA para el desarrollo sostenible de ingredientes, alimentos y materiales biodegradables", que busca transformar la producción del noroeste argentino en alimentos con mayor valor agregado y en materiales biodegradables que puedan reemplazar plásticos.
La iniciativa es financiada por el CONICET y cuenta con la participación de los equipos del GIDANO y del CIITED de la Universidad Nacional de Jujuy, el INIQUI de la UNSA, el CIDCA de UNLP y el ITPN de la UBA. Esta articulación permitió reunir líneas de trabajo que ya existían y potenciar su alcance con una mirada común orientada al desarrollo regional.
"Esta convocatoria nos permitió vincularnos con otras unidades ejecutoras y descubrir que muchas de las investigaciones que realizamos son complementarias. Esto abre la posibilidad de compartir recursos, conocimientos y capacidades", explicó Manuel Lobo, director del grupo de investigación que participa desde Jujuy.
La propuesta se centra en aprovechar mejor los recursos disponibles en la región. Granos andinos, tubérculos y legumbres pueden convertirse en nuevos productos, tanto alimentos como materiales. En esa línea, el equipo trabaja con almidones y proteínas que provienen de materias primas locales e incluso de sus residuos.
"Trabajamos en la elaboración de alimentos y también en la generación de materiales como macetas o vasos biodegradables, utilizando almidones modificados y proteínas provenientes tanto de alimentos como de sus desechos", detalló Lobo.
Durante la jornada se presentaron avances concretos que ya están en desarrollo. Entre ellos se encuentran fideos elaborados con maíz andino, papas fritas de variedades regionales y masas sin gluten para empanadas hechas con maíz culli. Este último producto comenzó a transferirse a la empresa local Indalif SRL, lo que muestra el objetivo de llevar estos desarrollos al ámbito productivo.
“Lo más importante es poder generar nuevos emprendimientos y agregar valor a la producción regional, en el mismo lugar donde se produce la materia prima. Eso permite mejorar la situación económica de las comunidades”, señaló el investigador.
El proyecto incluye el trabajo directo con productores, emprendedores y organizaciones de la región. Durante la presentación se realizaron talleres participativos para conocer necesidades concretas y sumarlas al proceso de investigación y desarrollo.
“Convocamos a productores para conocer sus necesidades y también para informarles que contamos con financiamiento para transformar su producción. La idea es que sean parte activa del proceso”, agregó Lobo.
También participaron estudiantes de la Tecnicatura Superior en Cocinas Regionales y Cultura Alimentaria con sede en Tumbaya, y de la Tecnicatura Universitaria en Procesamiento Agroalimentario de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu. Durante la jornada realizaron prácticas con materias primas regionales y formaron parte de una instancia de degustación, en la que se pudieron probar algunas de las elaboraciones desarrolladas en el marco del proyecto.
El financiamiento previsto es de 30 millones de pesos por año durante dos años, con posibilidad de extensión. En el contexto actual de desfinanciamiento y crisis del sistema científico nacional, este respaldo adquiere un valor particular.
“Hoy prácticamente han desaparecido muchos subsidios para investigación y transferencia, por lo que este financiamiento es fundamental. Es, en muchos casos, la única fuente con la que contamos para sostener nuestras líneas de trabajo”, advirtió Lobo.
Desde el CIITED también remarcaron la importancia de esta iniciativa. Su directora, Laura Golovanevsky, señaló que se trata de una línea nueva dentro del CONICET que se destaca en este escenario de reducción de fondos.
“Es la primera vez que el CONICET impulsa esta línea de financiamiento PIET-R, en un contexto donde la Agencia Nacional de Promoción Científica ha reducido considerablemente sus convocatorias. Esto lo convierte en un fondo muy importante”, sostuvo.
Golovanevsky también advirtió sobre las dificultades que atraviesa el sistema científico y se refirió a la "fuerte reducción del financiamiento, demoras en el ingreso de investigadores al sistema y una disminución en la cantidad de becas. Esto impacta directamente en la capacidad de sostener equipos y líneas de investigación”, indicó.
A pesar de ese escenario, el proyecto apunta a generar resultados concretos en el territorio, con impacto en la producción, el empleo y el desarrollo local. “Lo central es que el conocimiento se traduzca en mejoras reales para las comunidades, generando empleo, valor agregado y oportunidades en el territorio”, concluyó Lobo.

