Enclavado en un paisaje imponente, Tumbaya forma parte del Patrimonio de la Humanidad y resguarda una de las devociones más profundas del norte argentino: la Virgen de Copacabana de Punta Corral, cuya historia se remonta al siglo XIX.

La devoción a la Virgen de Copacabana de Punta Corral tiene sus orígenes en el año 1835, cuando Don Pablo Méndez vivió una experiencia extraordinaria mientras pastoreaba ovejas en los cerros de Punta Corral. Allí se le habría aparecido una mujer de blanco, quien le indicó que regresara al día siguiente. Al volver, encontró una pequeña piedra que, pese a ser trasladada, siempre reaparecía en el mismo sitio, hecho interpretado como una señal divina.
A partir de este acontecimiento, se levantó una primera capilla en honor a la Virgen en el lugar de la aparición. Con el paso del tiempo, y debido a su ubicación alejada, la construcción se deterioró. Años más tarde, otro vecino de la zona, Don Roque Jacinto Torres, tras atravesar una grave enfermedad, prometió edificar un nuevo templo si lograba recuperarse. Luego de su sanación, cumplió su promesa e inició en 1889 la construcción de una capilla, obra que se completó una década después con la colaboración de la comunidad.
Desde entonces, la fe en la Virgen de Punta Corral no ha dejado de crecer. Cada año, miles de peregrinos de distintas partes del norte argentino y del país llegan hasta este santuario en altura, renovando una tradición que une historia, cultura y espiritualidad en uno de los paisajes más emblemáticos de Jujuy.