La tuberculosis es una enfermedad contagiosa pero curable si se detecta a tiempo. Reconocer sus síntomas, acceder al tratamiento adecuado y seguir las recomendaciones médicas son pasos fundamentales para cuidar la salud propia y de la comunidad.

La tuberculosis (TBC) es una enfermedad infecciosa causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis, también conocida como bacilo de Koch. De acuerdo a la localización de la enfermedad, se habla de tuberculosis pulmonar, cuando el órgano afectado es el pulmón. La tuberculosis extrapulmonar es la que afecta a órganos y tejidos fuera de los pulmones y pueden producir artritis, meningitis, osteomielitis. Se transmite de persona a persona a través del aire, al toser o estornudar. A pesar de su impacto, es prevenible y tiene cura si se diagnostica de manera oportuna y se cumple correctamente el tratamiento.
Entre los principales síntomas se encuentran la tos y flema por más de dos semanas, fiebre, escalofríos, sudoración nocturna, falta de apetito y pérdida de peso, cansancio o debilidad. Ante la presencia de estos signos, es fundamental realizar una consulta médica temprana.
El tratamiento consiste en la administración de antibióticos específicos que son gratuitos en el sistema público de salud. La duración del tratamiento es de al menos 6 meses, debe completarse sin interrupción.
Como recomendaciones, es necesario vacunar con BCG a las personas recién nacidas (antes de los siete días), ventilar los ambientes y dejar entrar sol, cubrirse la boca al toser o estornudar, si la tos y flema persisten por mas de dos semanas, acercarse al centro de salud más cercano.