Cada 16 de abril se conmemora esta jornada con el objetivo de visibilizar el impacto del estrés en la salud y promover herramientas para su manejo. El estrés, especialmente cuando se vuelve crónico, puede afectar de forma profunda el bienestar físico, emocional y mental de las personas.
La fecha invita a reflexionar sobre este problema cada vez más frecuente a nivel mundial. Aunque todos experimentamos estrés, no siempre sabemos cómo gestionarlo, y sus consecuencias pueden incluir trastornos del sueño, ansiedad, fatiga, dolores físicos y cambios en el estado de ánimo.
Reconocer sus señales es fundamental para prevenir complicaciones. Síntomas como irritabilidad, cansancio constante, tensión muscular o dificultades para descansar pueden indicar que el estrés está afectando la calidad de vida.
Para combatirlo, es clave identificar qué lo provoca, aprender a poner límites y priorizar el autocuidado. Actividades como caminar, meditar, hacer ejercicio o simplemente tomarse un tiempo de descanso pueden ayudar a reducirlo.

