Cada 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson. Este día fue instituido en 1997 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en conmemoración del nacimiento de James Parkinson, médico y sociólogo británico, que descubrió la enfermedad. El objetivos es concientizar a la población acerca de este padecimiento neurodegenerativo que afecta a millones de personas en el mundo.
La enfermedad de Parkinson es una condición degenerativa, progresiva y crónica del sistema nervioso central ocasionada por la pérdida de células productoras de dopamina en el cerebro, un neurotransmisor que regula el movimiento, causando que se detenga su producción lo que termina desencadenando en esta afección.
Según la OMS, la enfermedad de Parkinson afecta a 1 de cada 100 personas mayores de 60 años y se estima que para el año 2030 habrán alrededor de 12 millones de pacientes en el mundo. En la Argentina, si bien no hay cifras oficiales, se calcula que cerca de 100 mil personas conviven con esta enfermedad.
Algunos de los síntomas más características de este mal son el temblor, la lentitud del movimiento y la rigidez, aunque también existen los llamados “síntomas no motores”, como la depresión, el trastorno del sueño y la constipación. Estas señales pueden confundirse con otras dolencias provocando que los pacientes puedan demorar entre 3 y 5 años en recibir el diagnóstico adecuado.
El Parkinson es actualmente la segunda enfermedad neurodegenerativa más prevalente en el mundo, después del Alzheimer y la edad media de comienzo es alrededor de los 55 años, considerándola una afección casi exclusiva de los adultos mayores. (argentina.gob.ar)
Según la Organización Mundial de la Salud, la enfermedad de Parkinson da lugar a altas tasas de discapacidad y hace necesaria la atención. Muchas personas con la enfermedad de Parkinson también acaban padeciendo demencia.
La enfermedad suele afectar a personas mayores, pero también puede darse en las más jóvenes, y suele afectar más a hombres que a mujeres.
Se desconoce qué causa la enfermedad, pero el riesgo de padecerla es mayor en las personas con antecedentes familiares. La exposición a la contaminación atmosférica, los plaguicidas y los disolventes puede aumentar el riesgo.
Los síntomas de la enfermedad de Parkinson empeoran con el tiempo. Pueden reducir considerablemente el bienestar y la calidad de vida.
La enfermedad de Parkinson causa síntomas motores, como:
lentitud de movimientos
temblor
movimientos involuntarios
rigidez
dificultad para andar
pérdida del equilibrio.
Síntomas no motores:
deterioro cognitivo
trastornos mentales
demencia
trastornos del sueño
dolor
alteraciones sensoriales.
Datos y cifras
A nivel mundial, la discapacidad y las defunciones debidas a la enfermedad de Parkinson están aumentando rápidamente.
El diagnóstico clínico de la enfermedad de Parkinson emitido por trabajadores de la salud no especializados capacitados y las directrices terapéuticas simplificadas ofrecen una mejor gestión en la atención primaria.
La levodopa/carbidopa, el medicamento más eficaz para mejorar los síntomas, el funcionamiento y la calidad de vida de los afectados por esta enfermedad, no es accesible ni asequible, o no está disponible en todas partes, especialmente en los países de ingreso bajo y mediano.
La rehabilitación puede ayudar a mejorar el funcionamiento y la calidad de vida de las personas con la enfermedad de Parkinson.
Panorama general
La enfermedad de Parkinson es una afección cerebral que causa trastornos del movimiento, mentales y del sueño, dolor y otros problemas de salud.
La enfermedad de Parkinson empeora con el tiempo. Aunque no hay cura, los tratamientos y los medicamentos pueden reducir los síntomas. Algunos síntomas comunes son los temblores, las contracciones musculares dolorosas y la dificultad para hablar.
La enfermedad de Parkinson da lugar a altas tasas de discapacidad y hace necesaria la atención. Muchas personas con la enfermedad de Parkinson también acaban padeciendo demencia.
La enfermedad suele afectar a personas mayores, pero también puede darse en las más jóvenes, y suele afectar más a hombres que a mujeres.
Se desconoce qué causa la enfermedad, pero el riesgo de padecerla es mayor en las personas con antecedentes familiares. La exposición a la contaminación atmosférica, los plaguicidas y los disolventes puede aumentar el riesgo.
Síntomas
Los síntomas de la enfermedad de Parkinson empeoran con el tiempo. Pueden reducir considerablemente el bienestar y la calidad de vida.
La enfermedad de Parkinson causa síntomas motores, como:
lentitud de movimientos
temblor
movimientos involuntarios
rigidez
dificultad para andar
pérdida del equilibrio.
Síntomas no motores:
deterioro cognitivo
trastornos mentales
demencia
trastornos del sueño
dolor
alteraciones sensoriales.
Los movimientos involuntarios (discinesias) y las contracciones musculares dolorosas (distonías) pueden causar problemas a la hora de hablar y de moverse. Estos síntomas dan lugar a altas tasas de discapacidad y hacen necesaria la atención. Muchas personas con la enfermedad de Parkinson también padecen demencia durante el transcurso de la enfermedad.
Aunque la enfermedad de Parkinson es el trastorno del movimiento más común, existen otros trastornos del movimiento, como la atrofia multisistémica, la parálisis supranuclear progresiva, la corea, la ataxia y la distonía. Algunos trastornos del movimiento presentan síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson, como el temblor, la lentitud de movimientos y la rigidez. Todos los trastornos del movimiento comportan los mismos retos que la enfermedad de Parkinson en lo que respecta a las brechas en materia de diagnóstico y tratamiento y al acceso a los medicamentos, especialmente en los países de ingreso bajo y mediano.
Evaluación y carga de morbilidad:
La enfermedad de Parkinson es un diagnóstico clínico que no solo pueden establecer los neurólogos, sino también trabajadores de la salud no especializados capacitados. La evaluación y el tratamiento de la enfermedad de Parkinson que llevan a cabo en la atención primaria trabajadores de la salud no especializados son especialmente importantes en zonas en las que no se dispone de servicios neurológicos especializados, como en algunos países de ingreso bajo y mediano.
La prevalencia de la enfermedad de Parkinson se ha duplicado en los últimos 25 años. Las estimaciones mundiales en 2019 mostraban una cifra superior a 8,5 millones de personas con esta enfermedad. Las estimaciones actuales parecen indicar que, en 2019, la enfermedad de Parkinson provocó 5,8 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD), lo que representa un aumento del 81% desde el año 2000, y causó 329 000 fallecimientos, es decir, un aumento de más del 100% desde el año 2000.
Tratamiento y atención:
Aunque no hay cura para la enfermedad de Parkinson, los tratamientos, en particular los medicamentos, la cirugía y la rehabilitación, pueden reducir los síntomas.
La estimulación cerebral profunda y otros tratamientos pueden ayudar con los temblores y reducir la necesidad de medicamentos.
La rehabilitación, incluida la fisioterapia, puede ofrecer alivio para la enfermedad de Parkinson y en el caso de otros trastornos neurológicos degenerativos. Las opciones de tratamiento incluyen:
entrenamiento de fuerza
ejercicios de movilidad y equilibrio
hidroterapia.
Estos tratamientos pueden ayudar a mejorar el funcionamiento y la calidad de vida de las personas con la enfermedad de Parkinson, así como reducir la presión sobre quienes atienden a las personas con esta enfermedad.

