La Universidad Nacional de Jujuy se sumó a la jornada nacional de las universidades públicas "La Universidad No se Apaga", en defensa de la educación y la ciencia argentinas, que incluyó exposiciones, actividades abiertas y participación de la comunidad universitaria.

La convocatoria, que se replicó en todo el país, volvió a mostrar el improtante rol que cumplen las universidades públicas y su impacto en el desarrollo productivo, social y científico. En el caso de Jujuy, la UNJu cuenta con más de 2.000 docentes e investigadores, cerca de 40 mil estudiantes, sedes distribuidas en la Puna, Quebrada, Valles y Yungas, y una red de institutos de investigación que sostienen la producción de conocimiento en el territorio.

En el marco de esta actividad, la directora del CIDMEJu (Centro de Investigación y Desarrollo en Materiales Avanzados y Almacenamiento de Energía de Jujuy), Victoria Flexer, destacó que "la universidad forma a los jóvenes jujeños y tiene un impacto directo en el territorio. Si queremos desarrollo y trabajo de calidad, necesitamos profesionales formados acá. La UNJu forma ingenieros e ingenieras fundamentales para la generación de empleo y para que las empresas puedan instalarse”, sostuvo.

Pero además, como subrayó investigadora, "se forman profesionales para la gestión, para el desarrollo agropecuario sustentable y en ciencias sociales, que atraviesan todo lo que hacemos".

Flexer explicó que en el CIDMEJu se trabaja en el desarrollo de tecnologías en áreas estratégicas como la minería del litio. “La tecnología actual es arcaica, basada en la evaporación a cielo abierto. Es como secar la ropa al sol. Buscamos alternativas más eficientes y más amigables socioambientalmente”, indicó.

"En el NOA, el único lugar donde se desarrollan baterías es en el CIDMEJu. No somos una fábrica, pero hacemos investigación aplicada que permite producir entre 30 y 40 baterías por semana”, dijo en relación a los avances y desarrollos con reconocimiento internacional que tiene ese instituto que funciona en la localidad de Palpalá.

Otra de las líneas en las que trabajan investigadores e investigadoras del CIDMEJu es el reciclado de tecnologías para recuperar materiales críticos como litio, silicio o níquel.

Sin embargo, advirtió sobre el impacto del desfinanciamiento ya que "no podemos sostener el trabajo ni la formación en estas condiciones”.

En ese sentido, explicó que la falta de recursos afecta de manera directa el funcionamiento cotidiano de los laboratorios. "Trabajamos con equipos que requieren mantenimiento constante e insumos críticos. Por ejemplo, un espectrómetro de emisión atómica necesita gas argón para funcionar. Un cilindro cuesta alrededor de 450 mil pesos y podemos consumir hasta tres por semana. Sin eso, el equipo no se puede usar”, detalló.

Esta situación, señaló, no solo frena las investigaciones en curso, sino también la formación de estudiantes. "La universidad no forma solamente en el aula. En el CIDMEJu recibimos estudiantes avanzados que realizan sus prácticas profesionales y trabajan con estos equipos. Si no podemos sostener esas condiciones, se afecta directamente su formación”, agregó.

"El presidente no puede hacer lo que se le da la gana, la ley se tiene que cumplir”, expresó.

Por su parte, el docente e investigador Manuel Lobo, codirector del CIITED, Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Tecnologías y Desarrollo Social para el NOA, puso el foco en el vínculo entre ciencia, producción y desarrollo local.

“Nosotros trabajamos en el desarrollo de nuevos alimentos a partir de la producción agropecuaria de la región. La idea es transformar esa materia prima para agregar valor y que ese desarrollo quede en el territorio, generando cooperativas o empresas locales”, explicó.

En esa línea, destacó que los desarrollos científicos se transfieren a actores concretos de la economía regional y que "después de años de trabajo logramos formar recursos humanos que hoy son investigadores del CONICET y transferir tecnología a cooperativas como Cauqueva o empresas locales. Todo ese proceso también forma estudiantes”.

Entre los avances, mencionó la elaboración de alimentos innovadores: fideos de maíz, papas fritas de colores ya comercializadas, purés de quinoa y amaranto destinados a adultos mayores y niños, y productos a base de maíz morado.

Además, remarcó el trabajo en aprovechamiento de residuos industriales donde "estamos desarrollando ingredientes a partir de excedentes, como concentrados proteicos de porotos o pectinas del tomate, y también materiales biodegradables como vasos, bolsas o macetas hechas con almidón bioprocesado”.

Sobre este punto, subrayó que "la rentabilidad está en el tratamiento de desechos industriales. A partir del almidón se pueden generar nuevos productos como películas, envases o materiales que se integran al ambiente”.

Finalmente, advirtió sobre las dificultades actuales para sostener la investigación ya que se vieron afectados con la suspensión de proyectos de investigación aprobados.

"Teníamos proyectos aprobados durante el gobierno anterior que quedaron sin efecto. Durante dos años no hubo nuevas convocatorias. Hoy se priorizan líneas aplicadas a la industria, pero sin investigación básica no hay desarrollo posible”.

"Formar un investigador lleva entre 8 y 10 años. Con salarios bajos y menos oportunidades, muchos jóvenes no pueden cumplir los requisitos o no saben cómo continuar”.

“No hay que bajar los brazos. Es una lucha permanente. Tenemos una base importante de científicos que no solo forman recursos humanos, sino que aportan al desarrollo de la provincia”, finalizó.

Estas son algunas de las lineas de investigación en las que trabajan investigadores e investigadoras de la UNJu, que, además, hacen docencia y guian las trayectorias de estudiantes que serán la nueva generación de científicos.

La producción científica sigue lineas prioritarias y acordadas con la comunidad, con el objetivo de que cada desarrollo y avance sirva a la provincia y a sus habitantes.

La aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario va a permitir que todas estas actividades continúen y que quienes trabajan en ellas cada día, tengan un salario digno.