El microsatélite argentino ATENEA logró comunicarse a 70.000 kilómetros de la Tierra, alcanzando un récord histórico y reafirmando el valor de la Universidad Pública en el desarrollo de misiones espaciales de alta complejidad.
Argentina dio un paso significativo en la exploración espacial al integrarse a la misión Artemis II de la NASA, el primer vuelo tripulado hacia la órbita lunar en más de 50 años.
En este contexto, el microsatélite ATENEA puso en evidencia el desarrollo nacional en sistemas espaciales de alta complejidad.
Durante la misión, las estaciones terrenas de la CONAE ubicadas en Córdoba y Tierra del Fuego lograron recibir y procesar las primeras telemetrías, validando enlaces de comunicaciones de larga distancia, sincronización orbital y el desempeño de subsistemas críticos en un entorno de alta radiación y latencia extremas.
El proyecto ATENEA se desarrolló en conjunto con instituciones como la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martín, la Universidad de Buenos Aires, el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la empresa VENG S.A., consolidando un ecosistema científico-tecnológico capaz de escalar hacia proyectos de mayor complejidad.
La participación de la Universidad Publica en el proyecto ATENEA fue fundamental, ya que aportaron conocimiento científico, desarrollo tecnológico y recursos humanos capacitados. Cabe mencionar que el proyecto ATENEA fue seleccionado por la NASA, entre propuestas de casi 50 países, de los cuales solo cuatro logaron un lugar en la misión.
Más allá del logro puntual, esta participación tiene implicancias estratégicas inmediatas: desarrollo de capacidades en navegación y control en espacio profundo, fortalecimiento de la infraestructura de las estaciones terrenas, generación de datos para futuras misiones y la formación de recursos humanos, especializados en ingeniería espacial avanzada.
Atenea es un CubeSat de clase 12U, con dimensiones de 30 x 20 x 20 centímetros. Su desarrollo fue íntegramente nacional.

“Nos sentimos muy orgullosos que el satélite propuesto y defendido en el concurso de la NASA, que nos invitó la CONAE, diseñado y construido en la UNLP, que lleva dos instrumentos de ciencia, de pruebas, construido también uno en nuestra Facultad y otro en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), están midiendo, recibiendo y mandando datos. Como decimos nosotros, el satélite está vivo, ya empezando a regresar hacia la Tierra y tal vez en su última vuelta”, destacó el decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP y director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA).
El decano mencionó en especial “la supervisión de la CONAE en todo momento y la colaboración de otras universidades e institutos como la Facultad de Ingeniería de la UBA, el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la CNEA, muy importante por la energía que tiene que tener el satélite, con los paneles, y los ensayos e integración final con la empresa VENG S.A realizada en Falda del Carmen”.
Por la Facultad de Ingeniería de la UNLP participaron en el proyecto ingenieros y estudiantes del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), del Departamento de Ingeniería Aeroespacial, y del grupo Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT), del Departamento de Electrotecnia.
En el proyecto ATENEA los integrantes del CTA tuvieron a su cargo la ingeniería de sistemas del satélite, parte de la estructura, el control térmico y la fabricación de piezas, especialmente las metálicas. En tanto, integrantes del SENyT estuvieron abocados al desarrollo de tres subsistemas electrónicos clave: el subsistema de comunicaciones, la computadora de a bordo (OBC) y un receptor de GNSS. El desarrollo fue integral, abarcando el diseño, el software y la implementación del hardware, es decir, la construcción de los equipos electrónicos. También participaron en la manufactura de otras partes, cables y subsistemas accesorios. (Fuente y fotos: Universidad Nacional de La Plata- argentina.gob.ar)

