El auge de las plataformas digitales de reparto creció exponencialmente en los últimos años y significaron una fuente de ocupación para un sector de la población jujeña. Sin embargo, las personas trabajadoras están expuestas a la inseguridad, a accidentes viales, no tienen aportes jubilatorios ni de obra social, y los ingresos que no están acordes con la cantidad de horas trabajadas.
Según un relevamiento realizado por UnjuRadio, los "deliverys" trabajan en promedio entre 8 y 12 horas diarias para poder alcanzar un mínimo de ingresos que en ocasiones no supera los 20.000 pesos por día.
"Trabajo más o menos 8 horas diarias repartiendo pero también hago mecánica y otras changas", contó uno de los trabajadores entrevistados. "Hago unas 8 o 12 horas diarias", dijo su compañero.
Y es que, en 2025, el valor promedio de un pedido se ubicó en 3.032 pesos por lo que, para alcanzar 1.308.713 pesos -que es el costo de la Canasta Básica Total (CBT) en Argentina para una familia tipo (dos adultos y dos niños) en enero de 2026- los repartidores deben hacer por lo menos 20 entregas al día, es decir casi 440 viajes al mes.
A ese cálculo bruto hay que descontarle los gastos diarios de combustible, datos móviles, mantenimiento del vehículo, neumáticos, seguros y comisiones de la plataforma, que en algunos casos reducen de manera significativa el ingreso final disponible.
Si se toma como referencia una jornada de 10 horas, un repartidor debería completar en promedio dos pedidos por hora, de manera sostenida durante todo el día, para alcanzar ese piso de ingresos. Sin embargo, los propios trabajadores advierten que existen “horas muertas”, demoras en los locales gastronómicos y tiempos de traslado que reducen la cantidad efectiva de viajes.
"En un buen día hago entre 70 y 75.000 pesos", que son "unos 24 pedidos", explicó otro trabajador, y según comentaron los repartidores los mejores días son los sábados y domingos en los que se puede llegar a ganar unos 90 o 100.000 pesos, mientras que el promedio durante la semana es de 20 o 30.000 pesos.
Además, el trabajo en plataformas digitales se encuadra, en la mayoría de los casos, bajo la figura de trabajador independiente. Esto implica que no existen aportes jubilatorios automáticos, cobertura de salud ni derechos laborales como vacaciones pagas o licencias, salvo que el propio trabajador realice aportes por su cuenta.
A esto se suman otras situaciones a las que están expuestos, como riesgos viales y situaciones de inseguridad.
La mayoría de los entrevistados coincidió en que no proyecta continuar mucho tiempo más en la actividad. Mientras sostienen las entregas para garantizar ingresos inmediatos, buscan alternativas laborales, capacitaciones y estudios que les permitan acceder a trabajos más estables y con mayor protección.
Detrás de cada pedido entregado hay jornadas extensas, riesgos cotidianos y estrategias para llegar a fin de mes. El reparto por aplicaciones aparece como una salida laboral inmediata, pero con altos niveles de precariedad y riesgo. La combinación de largas jornadas, ingresos variables y falta de cobertura social abre un debate pendiente sobre las condiciones de trabajo en la economía de plataformas y la necesidad de marcos de protección para quienes sostienen el servicio todos los días en la calle.

