Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino. Según la Organización Mundial de la Salud se trata del tumor más frecuente en los países en vías de desarrollo. Se destaca la importancia del chequeo periódico y la consulta que permiten la detección temprana y mayores posibilidades de tratamiento. 

Datos y cifras de la OMS:

El cáncer de cuello uterino se puede prevenir en gran medida. La vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH), junto con la realización periódica de pruebas de detección de acuerdo con las directrices nacionales, permite reducir de forma significativa el riesgo de padecer la enfermedad. Además, cuando se detecta de manera precoz y se trata oportunamente, puede curarse.

A nivel mundial, se trata del cuarto tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres, con una incidencia aproximada de 660 000 nuevos casos y 350 000 muertes en 2022.

Las tasas más altas de incidencia y mortalidad se concentran en los países de ingreso bajo y mediano.

La enfermedad se origina por una infección persistente por el VPH. Las mujeres infectadas por el VIH presentan un riesgo seis veces mayor de contraerla.

En todo el mundo, los países están trabajando para acelerar la eliminación de este cáncer mediante el logro de las metas mundiales «90–70–90»: vacunar plenamente contra el VPH al 90 % de las niñas antes de los 15 años, realizar pruebas de detección al 70 % de las mujeres a los 35 y a los 45 años, y tratar adecuadamente al 90 % de las mujeres con lesiones precancerosas o con cáncer invasivo.

Panorama general:

El cáncer de cuello uterino ocupa el cuarto lugar entre los cánceres más frecuentes en las mujeres.

Las mayores tasas de incidencia y mortalidad se observaron en el África Subsahariana, América Central y Asia Sudoriental.

Las mujeres con infección por el VIH tienen una probabilidad seis veces mayor de padecer cáncer de cuello uterino que la población general.

Prácticamente todos los casos de cáncer de cuello uterino están causados por la infección por tipos oncogénicos del virus del papiloma humano (VPH). Se trata de una infección de transmisión sexual muy común que puede afectar a la piel, la región genital y anal y la garganta. 

En la mayor parte de los casos, el sistema inmunitario elimina estos virus de manera espontánea. Sin embargo, cuando la infección persiste y está causada por determinados tipos oncogénicos del VPH, puede dar lugar a la aparición de células anormales que, con el tiempo, evolucionan hacia un cáncer.

Si no se tratan, estas infecciones pueden provocar lesiones precancerosas. Por lo general, la progresión desde las células anormales hasta el cáncer tarda entre 15 y 20 años.

No obstante, cuando el sistema inmunitario está debilitado, como sucede en el caso de una infección por el VIH no tratada, este proceso puede acelerarse y producirse en un plazo de entre 5 y 10 años.

Prevención:

La sensibilización de la población, la alfabetización en salud y el acceso a información y servicios de salud son fundamentales para prevenir y tratar esta enfermedad a lo largo del curso de la vida:

La vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) de las niñas entre los 9 y los 14 años constituye una de las intervenciones más eficaces para prevenir esta infección, el cáncer de cuello uterino y otros cánceres asociados al VPH.

El cribado del cáncer de cuello uterino en la población general a partir de los 30 años —y desde los 25 años en el caso de las mujeres con infección por el VIH— permite detectar lesiones precancerosas que, cuando se tratan de forma oportuna, evitan la progresión hacia un cáncer invasivo.

Asimismo, la detección precoz en las mujeres que presentan síntomas, con independencia de su edad, seguida de un tratamiento rápido y de calidad, permite curar el cáncer de cuello uterino.

Estas son otras formas importantes de prevenir la infección por VPH y reducir el riesgo de sufrir un cáncer de cuello uterino:

* No fumar o dejar de fumar
* utilizar preservativos y la circuncisión masculina voluntaria
* cribado del cáncer de cuello uterino y tratamiento de las lesiones precancerosas

A partir de los 30 años, las mujeres deben someterse cada 5 a 10 años a una prueba de detección del cáncer de cuello uterino.

Si están infectadas por el VIH, estas pruebas deben realizarse cada tres años a partir de los 25 años. La estrategia mundial promueve la realización de al menos dos pruebas de alta sensibilidad a lo largo de la vida, una antes de los 35 años y otra antes de los 45. Dado que las lesiones precancerosas rara vez producen síntomas, es fundamental que las mujeres se sometan periódicamente a las pruebas de cribado, incluso si están vacunadas contra el VPH.

En este contexto, existe la posibilidad de que las propias mujeres recojan las muestras necesarias para las pruebas, una opción que muchas prefieren y cuya fiabilidad es equivalente a la obtención de la muestra por parte de un trabajador de la salud.

En Argentina, cada año se diagnostican aproximadamente 5.000 casos nuevos y 2.000 mujeres mueren por esta causa. 

Causas:

¿Qué es?


El cáncer cervicouterino se produce por un crecimiento anormal de las células del cuello de útero causado por algunos tipos de VPH (Virus de Papiloma Humano). El VPH es un virus muy común que afecta tanto a varones como a mujeres y se transmite por contacto sexual. Se estima que 8 de cada 10 personas lo tendrán en algún momento de sus vidas. En la mayoría de los casos, el virus desaparece sin causar síntomas. Sólo en una pequeña proporción, (alrededor del 5% de los casos), este virus provoca lesiones (malformaciones en las células) que con el tiempo pueden convertirse en cáncer.

El tiempo estimado, desde que se produce una lesión hasta que se desarrolla un cáncer en el cuello del útero, es entre 10 y 20 años. Por este motivo el cáncer de cuello de útero es una enfermedad altamente prevenible.

Prevención: 

El PAP, el test de VPH y la vacuna contra el VPH permiten prevenir el cáncer de cuello de útero.

El Papanicolaou (PAP) es un estudio sencillo que detecta lesiones en el cuello del útero, lo que permite tratarlas antes de que se conviertan en cáncer. Se recomienda que se realicen este estudio las mujeres a partir de los 25 años. Si durante 2 años seguidos el PAP da negativo, se puede espaciar a 3 años. El riesgo de desarrollar cáncer de cuello de útero aumenta con la edad y es mayor en las mujeres de más de 50 años, por eso es importante que las mujeres después de la menopausia se realicen este estudio.

El PAP se realiza en forma gratuita en centros de salud y hospitales públicos de todo el país.

El test de VPH: El Test de VPH es una prueba que detecta la presencia de los tipos de VPH que pueden producir cáncer de cuello de útero.

La vacuna contra el VPH:
Previene la infección de los VPH que causan aproximadamente el 80% de los casos de cáncer de cuello de útero. La vacuna es gratuita y obligatoria para los niños y las niñas de 11 años. (fuente: argentina.gob.ar)

Por su parte, el Ministerio de Salud de Jujuy recuerda la importancia de realizar de realizar los chequeos periódicos que permitan el diagnóstico temprano y control de la enfermedad en sus diferentes tipos. 

A través de la Dirección Provincial de Cáncer, el sistema público cuenta con cinco estrategias que permiten el abordaje integral de cáncer de cuello uterino, colorrectal, de mama y de próstata, así como el trabajo respecto a cuidados paliativos.

El trabajo para la detección temprana de cáncer de cuello uterino con el test de VPH desde 2011 permite el tratamiento de lesiones mínimas, reduciendo la incidencia a nivel de la media nacional, pasando de una tasa de mortalidad de 14/100.000 habitantes en 2011 a 8/100.000 habitantes en la actualidad.

Para más información o consultas acercarse a la Dirección Provincial de Cáncer, ubicada en Güemes esq. Cnel. Puch (Casa de Piedra frente Hospital Pablo Soria) o llamar al teléfono 0388 4221256/57/58/59 interno 244.