Los incendios forestales en la provincia de Chubut volvieron a intensificarse en las últimas horas, con la reactivación de al menos tres focos. El fuego ya arrasó más de 35.000 hectáreas de bosque nativo, matorrales y plantaciones. La situación más crítica se registra en la región del Parque Nacional Los Alerces y en la zona de Puerto Patriada, donde el avance de las llamas, impulsado por fuertes vientos, altas temperaturas y una sequía extrema, mantiene en alerta a brigadistas, pobladores y autoridades.

Más de 500 brigadistas, bomberos y equipos especializados trabajan en el operativo de emergencia, con apoyo de helicópteros hidrantes y aviones de monitoreo. En paralelo, se implementaron evacuaciones preventivas en parajes cercanos y se dispuso el corte total de la Ruta Provincial 71 a la altura de Cholila, localidad que permanece rodeada por dos frentes de fuego y bajo riesgo de aislamiento. Las autoridades advirtieron que las condiciones climáticas previstas para los próximos días —con ráfagas que podrían superar los 70 km/h y un nuevo ascenso de temperaturas— podrían agravar aún más el escenario.

Archivo. Los incendios activos provocan una mayor cantidad de operativos de evacuación.

Cuki Lacalle, periodista de Radio Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco de Chubut explicó que “el fuego arrancó en El Hoyo, atravesó Epuyén y está más o menos contenido, pero ahora se pasó a la localidad de Cholila”.

Se trata de “una comunidad de más o menos 5000 habitantes separada por una montaña, el fuego cruzó el cerro y linda por el otro lado con lagos nacionales que también se están incendiando”, lo que generó dos frentes que avanzan hacia el pueblo. Según describió, ambos focos “se unieron en Villa Lago Rivadavia, donde todo se quemó, y el fuego fue avanzando de noroeste a sudeste rodeando el pueblo, que quedó prácticamente cercado”.

Las condiciones climáticas agravan el escenario y dificultan las tareas de contención. Lacalle advirtió que “el gran enemigo que tenemos, más allá de la sequía, es el viento y el calor; el jueves se esperan 36 grados, y el viento cambia de dirección y lleva el incendio hacia distintos sectores”. A esto se suma la falta de agua disponible en la región, ya que “bajaron las napas y los ríos y no hay mucha agua”, situación que impacta también en la fauna y la producción local. “Hay muchos animales silvestres y caballos que han muerto y las pérdidas son enormes”, señaló.

En medio de la emergencia, crece el malestar de la población por la respuesta oficial. El periodista sostuvo que “las autoridades nacionales y provinciales muestran una gran pasividad, no hay comida para los brigadistas y hay algunos heridos; los únicos que ayudan a los brigadistas son los voluntarios y vecinos, hay un gran vacío del Estado”.

También alertó sobre las consecuencias sanitarias y ambientales, al remarcar que “el humo contamina, los animales mueren asfixiados y las personas se intoxican”, y consideró que se trata de “un delito federal que hay que investigar, cómo se destinaron los recursos y cuál fue el plan de acción para enfrentar el fuego”.

Finalmente, señaló que “no hay pronóstico de lluvia en los próximos días y este año no tuvimos nieve; necesitamos agua que baje a las napas”, en un contexto donde “se siente mucho malestar en la gente, sobre todo con los sectores de la política”.