Esta viernes, con la presencia de autoridades de la UNJu y de la Escuela de Minas junto a la comunidad escolar, quedó inaugurado un nuevo Banco Rojo en la localidad de La Quiaca.
El Banco Rojo es un símbolo internacional de la lucha contra la violencia de género y los femicidios. Se instala en espacios públicos con el objetivo de visibilizar y sensibilizar sobre estas problemáticas y, al mismo tiempo, mantener viva la memoria de las víctimas. Se trata del tercer Banco Rojo que impulsa la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UNJu en distintas dependencias.
De la inauguración participaron el rector Mg. Ing. Mario Bonillo, la vicerrectora Dra. Liliana Bergesio, la secretaria de Ciencia y Técnica, Mg. Sandra Giunta, la directora de la Escuela de Minas, Lic. Laura Mastrandrea, la responsable de la sede La Quiaca de la Escuela de Minas, Prof. Julieta Urzagaste, además de estudiantes y vecinos de la comunidad.
“Estamos muy emocionados como sociedad de poder visibilizar a través del Banco Rojo, la lucha contra la violencia de género y los femicidios. En nuestra región tenemos muchos casos de mujeres que ya no están con nosotros”, expresó en la oportunidad la Prof. Urzagaste.
Además, destacó que la Escuela y toda la UNJu "están comprometidas con la formación de estudiantes responsables, que construyan memoria colectiva sobre estos hechos. No solo enseñamos a las mujeres sus derechos, sino que también trabajamos en la educación de las masculinidades, para que los varones aprendan a relacionarse desde el respeto y comprendan que un ‘no’ es ‘no’”.
"Este banco viene a visibilizar una lucha que es de toda la sociedad", agregó.
Durante la jornada, estudiantes de la institución presentaron afiches con frases y dibujos alusivos, "como parte de su compromiso con la eliminación de las violencias de género y para visibilizar a las víctimas de esas violencias en la región", finalizó.
El origen de la iniciativa del Banco Rojo se remonta a la localidad de Lomello, donde la activista Tina Magenta instaló el primer banco el 25 de noviembre de 2016, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Desde entonces, la propuesta se expandió a distintos países como una acción simbólica y pacífica en el espacio público.

