Este martes docentes y nodocentes de todas las universidades nacionales convocaron a un paro total de actividades en el marco del Plan de Lucha que llevan adelante desde el Frente Sindical de Universidades Nacionales por la recuperación de los salarios, la apertura de negociaciones paritarias, presupuesto para el correcto funcionamiento de las casas de estudio, presupuesto para sostener el desarrollo científico y las investigaciones y para becas estudiantiles.

En Jujuy los tres gremios universitarios UTDUJ, ADIUNJu y APUNJu adhieren a la medida de fuerza, y continuarán con distintas acciones durante el mes de abril. 

Los trabajadores de las universidades exigen la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario votada y refrendada en el Congreso de la Nación, y luego por la Justicia, que el Gobierno nacional aún se niega a cumplir.

Y es que desde que asumió en 2023, los salarios docentes y nodocentes perdieron cerca del 50% de su poder adquisitivo. Según precisó el Consejo Interuniversitario Nacional en un comunicado difundido hace unos días luego de la 95° reunión plenaria de rectores y rectoras, durante este lapso de tiempo la inflación creció un 280%, mientras que los salarios un 158%.

"La pérdida del poder adquisitivo de los salarios es insostenible", dijeron desde los gremios.

En este contexto, el paro no responde únicamente a un reclamo sectorial, sino que expone una situación que impacta de manera directa en el funcionamiento de las universidades públicas pero tambien en toda la sociedad.

Las universidades nacionales no solo forman profesionales. En nuestro país reúnen a más de dos millones de estudiantes que encuentran en la Educación Superior una forma concreta de movilidad social, especialmente para quienes son primera generación universitaria en sus familias. Por eso, cuando se deterioran sus condiciones de funcionamiento, el impacto no se limita a las aulas.

La caída del poder adquisitivo de los salarios no solo afecta los ingresos de docentes y nodocentes. También repercute en la calidad educativa ya que muchos trabajadores se ven obligados a tomar más de un empleo o reducir su dedicación, lo que implica menos tiempo para preparar clases, investigar o acompañar a los estudiantes.

A esto se suma la reducción del presupuesto universitario, que acumula una caída superior al 30% desde 2023. La falta de un presupuesto acorde imploca dificultades para sostener servicios básicos, actualizar equipamiento, garantizar el dictado normal de clases o financiar actividades de extensión que vinculan a la universidad con la comunidad.

El impacto también se da fuertemente en el sistema científico. La paralización o cancelación de proyectos dejó sin financiamiento a miles de equipos de investigación y afectó la continuidad de más de 25.000 investigadores e investigadoras y cientos de becarios en formación. Esto implica menos desarrollo tecnológico, menos innovación y menos capacidad del país para dar respuestas a problemas productivos, sanitarios y sociales.

En ese sentido, el conflicto universitario trasciende a sus trabajadores, afecta a estudiantes que ven interrumpidas sus trayectorias, a las economías regionales que dependen del conocimiento generado en las universidades y, en el mediano plazo, al desarrollo económico del país, que requiere profesionales calificados, investigación y transferencia tecnológica.

Por eso, desde los gremios insisten en que la discusión no es solo salarial, sino sobre el modelo de universidad pública y su sostenibilidad en el tiempo.

El paro de este martes se inscribe en ese contexto y funciona como una señal de alerta, no solo sobre la situación de quienes trabajan en las universidades, sino sobre el estado de un sistema que forma profesionales, produce conocimiento y articula con las necesidades de cada región.

Lo que está en discusión, advierten desde el sector, no es únicamente una recomposición salarial, sino las condiciones mínimas para que la universidad pública pueda seguir funcionando, formando estudiantes y aportando al desarrollo científico, social y productivo del país.

Para más información sobre la situación de las universidades nacionales públicas se pueden consultar los siguientes informes: Informe-de-coyuntura_-Universidades-Nacionales.pdf, 6to-Informe-CIICTI.pdf.