El emergentólogo y docente universitario Lic. Eduardo Arellano, director de RCP Argentina, explicó en UNJu Radio sobre la gravedad de las enfermedades cardiovasculares en el país y la falta de preparación de la sociedad para actuar ante una emergencia. “En Argentina muere una persona cada siete minutos por enfermedades relacionadas al corazón. El gran problema es que no funciona la cadena de supervivencia: el primer eslabón, que es el testigo presencial, no sabe qué hacer, tiene miedo de actuar o teme consecuencias legales, y eso cuesta vidas”, afirmó.

Arellano detalló que el infarto en el hombre suele presentar señales claras: “Dolor fuerte y opresivo en el pecho, falta de aire, dolor que se irradia al brazo izquierdo o al cuello, sensación de muerte inminente e incluso náuseas”. También aclaró el concepto médico: “El infarto es la muerte del tejido coronario del músculo cardíaco y, si afecta una gran parte del corazón, puede derivar en un paro cardíaco”.

Arellano remarcó que la mayoría de los infartos están asociados a factores de riesgo prevenibles. “Fumar, la mala alimentación, el sobrepeso, la diabetes no controlada, la hipertensión, el colesterol alto y el estrés aumentan enormemente las probabilidades de sufrir un evento coronario. Esto se puede prevenir: si modificamos estos factores, disminuimos el riesgo”, explicó, y agregó que el desconocimiento genera el llamado “síndrome del espectador”, donde nadie actúa por miedo. “Ese miedo hay que transformarlo en acción mediante la preparación y el entrenamiento”.

Finalmente, el director de RCP Argentina detalló cómo actuar ante un paro cardíaco: “Si vemos una persona que se cae al piso, la llamamos y no responde, y no respira, hay que llamar de inmediato al servicio de emergencias, al 107. La muerte cerebral se produce a los cuatro minutos sin respiración. Mientras llega la ambulancia, debemos realizar maniobras de RCP, presionando el pecho a un ritmo de 100 a 120 veces por minuto. Si no se hace nada, cuando llega la ambulancia ya es tarde”. En ese marco, destacó el Método Arellano de Emergencias: “Hace 15 años diseñamos un método que traduce el lenguaje científico y médico, tan complicado, a un lenguaje simple que puede entender desde un niño de jardín hasta un adulto mayor. En solo dos horas, una persona puede salir preparada para salvar una vida”.