Un grupo de docentes que se dirigían a Susques a cumplir con su jornada laboral no pudo llegar a destino debido a la crecida de arroyos, producto de las intensas lluvias. 

La situación los dejó nuevamente varados, evidenciando una vez más las condiciones adversas que atraviesan quienes trabajan en contextos alejados de los centros urbanos.

Este episodio no es un caso aislado, sino una muestra concreta de las dificultades que deben atravesar a diario los trabajadores de la educación.

Ser docente en zonas rurales implica no solo el compromiso pedagógico, sino también enfrentar caminos intransitables y riesgos constantes para poder garantizar el derecho a la educación.