En 1812, ante el avance de las tropas realistas, el pueblo jujeño emprendió un retiro masivo junto al Ejército del Norte, en una decisión estratégica comandada por el general Manuel Belgrano que implicó abandonar hogares, pertenencias y medios de subsistencia para no dejar recursos al enemigo.

El avance de las fuerzas españolas desde el norte amenazaba con recuperar el territorio y, el 29 de julio de 1812, Belgrano dispuso la retirada general de la población. La orden fue llevar consigo todo aquello que pudiera resultar útil y destruir o abandonar lo que no pudiera ser transportado para impedir que quedara en manos de las fuerzas realistas.

El Éxodo no fue solamente una maniobra militar. Supuso una enorme decisión colectiva y un sacrificio para miles de familias que dejaron atrás lo poco o mucho que poseían. Carretas, mulas y caballos transportaron muebles, enseres y provisiones, mientras el ganado era arreado y las cosechas y objetos que no podían ser trasladados eran destruidos.

En ese momento Belgrano dijo al pueblo jujeño "desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, os he hablado con verdad (…) Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reuniros al ejército a mi mando, si como aseguráis queréis ser libres" (Cuartel general de Jujuy 29 de julio de 1812).

A principios de agosto comenzó aquel impresionante repliegue. La población y el Ejército del Norte emprendieron la marcha hacia el sur, mientras las fuerzas comandadas por Eustoquio Díaz Vélez protegían la retaguardia ante la proximidad de las tropas realistas.

Este hecho le produjo al enemigo un desgaste logístico que se hizo sentir sobre sus facciones, y que fue incrementándose a medida que se adentraban en el territorio.

La retirada permitió reorganizar las fuerzas patriotas y preparar el camino para nuevas batallas. Belgrano permaneció en Tucumán para enfrentar al ejército realista y obtuvo allí, el 24 de septiembre de 1812, una victoria decisiva. Meses después, el 20 de febrero de 1813, las fuerzas patriotas volvieron a imponerse en la Batalla de Salta.

El Éxodo Jujeño forma parte de la memoria colectiva de la provincia y constituye uno de los mayores ejemplos de participación y sacrificio popular en la lucha por la independencia. 

Belgrano también dejó plasmada esa idea en una carta dirigida a su compañero Martín Miguel de Güemes, en la que expresaba:

"Mis afanes y desvelos no tienen más objeto que el bien general. Trabajemos con empeño y tesón, que si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria, que es la recompensa que deben esperar los patriotas".